Esa bala dividió el tiempo en dos. He tenido que integrar a mi vida el dolor de la muerte y enfrentar, a la vez, un proceso para esclarecer lo ocurrido.
Duelopor encargo
Reflexiones sobre la vida, la justicia y el duelo.
Ediciones El Mercurio
La crónica
El 18 de mayo de 2020, en Concón, la vida de Alejandro Correa le fue arrebatada a las puertas de su casa. No fue obra del azar: detrás hubo un encargo y una disputa por unas tierras usurpadas.
La pandemia apenas dejó a su familia despedirlo cinco minutos. Desde ese día, su hija Valentina Correa —socióloga— encabezó una doble batalla: esclarecer el caso y recuperar el terreno familiar, loteado ilegalmente en Quilpué.
La investigación condujo a condenar a veinte años de presidio al autor intelectual del crimen, quien había ofrecido cinco millones de pesos por el encargo. Pero la lucha por la tierra reveló otra herida: la desidia y la burocracia de un Estado que tardó en actuar.
Lo que comenzó como un diario para sostener el duelo se transformó, seis años después, en este libro: no una crónica policial ni un texto de autoayuda, sino un ensayo escrito desde la inteligencia y la ternura.
«Un sicario mató a mi padre, pero este libro no es una crónica policial ni un texto de autoayuda para procesar el duelo. Es un ensayo testimonial sobre cómo la reflexión sobre una vivencia traumática me devolvió la vida.»Valentina Correa
«Mi papá habría querido verme feliz.»Valentina Correa
Palabras de Valentina.
No son extractos de un libro: son las palabras de Valentina sobre el dolor, el miedo, la memoria y la confianza que se reconstruye.
Voces
Un libro honesto, en la voz de una mujer que, atravesada por la pérdida, se niega a ser definida por ella y exige justicia ante un Estado cargado de desidia y burocracia.
La socióloga retrató el proceso que enfrentó por el sicariato de su padre en un ensayo testimonial, donde también aborda el rol del Estado y el impacto de la ocupación ilegal.
La obra refleja la dualidad de su tragedia: el crimen encomendado y la pesada carga de buscar justicia frente a la desidia estatal.
Cinco años de lucha tras el asesinato de su padre y la recuperación del terreno usurpado en Quilpué.
Un libro sobre cómo pensar una historia propia que, al mismo tiempo, el mundo se siente con derecho a narrar. Levanta un plano intelectual donde la lucidez no exige renunciar a la sensibilidad. Duelo como modo de conocer: atender la herida sin pretender cerrarla, habitarla mientras los ojos todavía brillan.
Una escritura precisa y valiente: Valentina convierte el dolor en pensamiento sin renunciar a la ternura. Un testimonio que incomoda y acompaña a la vez.
Lo leí desde mi propia historia de pérdida y me sentí acompañada en cada página. Valentina pone palabras a lo que muchas no logramos nombrar: un libro que sana sin endulzar.
Valentina Correa Uribe
Socióloga. Ha dedicado su trabajo a la confianza, la reparación y lo público; fue directora ejecutiva de la Fundación para la Confianza y trabajó en torno a las políticas de vivienda y seguridad.
Tras el asesinato de su padre, encabezó durante seis años la búsqueda de justicia y la recuperación del terreno familiar. Duelo por encargo es el relato de ese camino: una memoria que se niega a ser definida por la pérdida.
¿Quieres escribirle a Valentina?
«Es tiempo de entrometernos en esta tragedia para que no ocurra nunca más. Aquí y ahora.»Valentina Correa